Salimos a las 8 de la mañana en taxi hacia Agra. El viaje fue un infierno. Al principio todo bien pero cuando llegamos a Fatehpur Sikrit que era el lugar que teníamos pactado con el taxista para que nos dejara visitarla durante 2 horas, pues bien, cuando salimos de hacer la visita, la cual estuvo bastante bien pero nada del otro mundo, seguimos nuestro viaje hacia Agra y a unos 30 km antes de llegar en la entrada de un pueblo habían contado la carretera por una manifestación y no podíamos pasar debido al gran atasco que se había formado. Estuvimos como 3 horas esperando y el taxista se decidió a meternos por una carretera secundaria. Al principio nos asustamos un poco ya que no se veía mucha gente por esa carretera tan pequeña en la que sólo veíamos campos de cultivos. Poco a poco se fue viendo más gente deambulando por ella casi todos campesinos y pequeñas aldeas muy humildes las cuales me encantaron porque aunque se veía mucha pobreza todos los niños y jóvenes te miraban muy sorprendidos ya que no creo que pasen muchos coches de turistas por esas aldeas, pues bien te miraban, saludaban y te regalaban una maravillosa sonrisa, ¡Qué felicidad se ve en sus caras, quién diría que carecen hasta de lo más elemental!.
El taxista preguntaba continuamente hacia donde se iba a Agra y a Nor y a mí nos tenía acojonados porque en poco tiempo se haría de noche y no sabíamos cuanto quedaba para llegar a Agra y ni donde estábamos. Para colmo a unos 5 km antes de llegar a Agra en una pequeña aldea estaban de fiesta y nos tuvieron otro buen rato parados. ¡Dios mio, que paciencia tienen estos indios!, no tienen prisa para nada, recomiendo encarecidamente un viaje de dos semanitas a todos los que sufran de stress, aquí seguro que se les quita.
Por fin llegamos a Agra y nos dirigimos al hotel Safari que habíamos contratado en Jaipur.
Como estábamos muy cansados de la tremenda paliza del viaje, decidimos no ver más hoteles y cogimos éste hotel. ¡Qué asco!, enseguida nos dimos cuenta de nuestro error, ya que salimos a dar una vuelta por la ciudad y vimos muchos hoteles con buena pinta y decidimos visitar uno de ellos con tan mala suerte de que el hotel estaba completo, pero el mismo recepcionista nos mandó a otro muy parecido. Nos enseñaron la habitación y nos encantó, que lujo, no había suciedad ni olía mal y en él nos quedamos, aún perdiendo las 600 rupias que pagamos en el hotel Safari. El hotel en el que estamos es bastante occidental y muy limpio, en el otro vi bichitos que se metían por los azulejos del baño y costra de mierda por todos lados.
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